​“Usa lentes color esperanza”

Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

2 Corintios 5:18‭-‬19

Es fácil perder de vista, que lo que realmente importa es la gente. Ellos deben ser más importantes que nuestras vidas, metas y sueños. Si bien es cierto que existimos para agradar a Dios, es bueno tener presente que nuestro propósito en la vida es ser de beneficio a otros. La pregunta es: ante tanta distracciones, ¿cómo mantenemos a la gente como una prioridad en nuestras vidas?

La clave para una perspectiva real es tu conexión con Jesús.
La relación que cultivas con Jesús y la intimidad con El, determinan la actitud con la cual encaras cada día.
Cuando el tanque de tu amor rebosa por Jesús, El pone un nuevo color a tu vida y comienzas a ver a las personas de una manera nueva. Ellos ya no son un problema, sino que los verás como milagros andantes a través de los ojos de amor y esperanza de Jesús.
Esta perspectiva de esperanza no significa ponernos unos lentes “color de rosa”. Buscar el bien de las personas no significa ser ciegos a sus pecados, sino simplemente mirar su destino a través del lente de lo que Dios puede hacer en sus vidas. Compartir tu fe requiere un profundo interés en la gente, acompañado de una perspectiva de esperanza. Esta perspectiva se fundamenta en el deseo de Dios de restaurar las vidas y guiarlas hacia Su propósito.
En un mundo que se caracteriza por las promesas vacías, la oferta de reconciliación resulta por demás atrayente. Tu puedes contagiar a otros con tu esperanza en el plan de Dios y ayudarlos a encontrar la verdadera esperanza que es Jesús.
Piensa: ¿Hacia quién te está dirigiendo Dios? ¿Puedes imaginar cómo una verdadera relación con Dios podría transformar sus vidas? ¿Te gustaría orar por ellos ahora?