NUESTRA PARTE EN LA MISIÓN

Reflexionar sobre las diferentes personas que Jesús llamó: Simón Pedro, Jacobo y Juan, que eran pescadores; Andrés, quien era pescador, pero había pasado tiempo con Juan el Bautista; Simón el Zelote; Mateo (o Leví) el recaudador de impuestos; etc. Aunque cada uno de los discípulos tenían diferentes dones y capacidades (y de hecho quizás no se llevaban bien con otros en el grupo), Jesús no los llamó para usar sus dones y talentos por separado. Ellos fueron llamados para ser usados juntos, para cumplir la gran comisión.

Pedro, Pablo y los otros apóstoles entendieron que Dios había llamado a Pedro y a Pablo a seguirlo en diferentes áreas. Pedro era un pescador de Galilea, nacido y criado en una comunidad judía, y aprendió de Jesús cómo compartir el evangelio en su contexto. Pablo era mucho más cosmopolita y estaba más preparado que Pedro. Era ciudadano romano de un gran centro de comercio y era fariseo (un hombre que antes de ser llamado ya había viajado extensamente). De modo que tenía más experiencia y seguridad a la hora de tratar con las personas en diferentes contextos. Cada hombre fue llamado para desempeñarse en el ámbito en que estaba mejor preparado por sus cualidades naturales y por su formación, sus dones y sus capacidades.
Ninguna persona debe hacer todo, pero debemos construir sobre el ejemplo de Jesús y la historia de la Biblia para que Él pueda moldearnos para hacer nuestra parte en la misión. Todos en la iglesia están llamados a ser parte del propósito de Dios y cada uno recibe diferentes dones, habilidades y oportunidades para hacer su parte.
Orar
Agradezca a Dios que le ha dado a cada cual una parte que desempeñar en Su propósito y nos ha creado con dones, talentos y pasiones para desarrollar nuestras funciones. Pídale que le continúe revelando los planes que tiene para usted en Su propósito.
*¡No te quedes en tu Estado de confort!*