​Control Soberano

Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.

Colosenses 3:21

Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Proverbios 22:6

Ayer dijimos que cuando se trata de padres con un hijo rebelde, es necesario que los padres examinen sus propias vidas. No es tanto sobre el adolescente rebelde, ya que es nuestra responsabilidad ser agradables al Señor. El único mandamiento en negativo en el Nuevo Testamento específicamente a los padres es, «no exasperar a sus hijos». Usted puede preguntarse, «¿He contribuido potencialmente de alguna manera a su rebeldía?» Si hay cualquier pecado que el Señor nos deje ver en nuestras vidas, debemos buscar el perdón del Señor, y también debemos buscar el perdón de nuestros hijos.

Más allá de buscar el perdón, tenemos que estar conscientes de la soberanía de Dios. Podría formar a sus hijos en el conocimiento y temor del Señor, pero no hay ninguna garantía, que van a abrazar las enseñanzas de Cristo en sus vidas. Muchas veces, el objetivo como padres cristianos es que nuestros hijos se conviertan en fieles seguidores de Cristo, que debe ser el deseo de todos los padres, pero esa no es la meta final. En resumidas cuentas nosotros no tenemos el control de eso.
A menudo sostenemos este principio en el libro de Proverbios que dice: «Si entrena al niño en su camino, cuando sea viejo no se apartará de él». Muchas veces los padres cuyos niños se desviaron lejos del Señor o nunca han venido a Cristo, o lo rechazaron, citan este versículo. Ese texto no es necesariamente cierto en ese sentido. Es más como un principio, y de hecho, puede ser una mala interpretación del original. En el hebreo, realmente podría significar, «entrena al niño en su camino», en otras palabras, «déjalos tener su gusto todo el tiempo, y cuando fuere viejo querrá seguir haciendo lo que le place». Podría ser una mejor interpretación de ese versículo.
En definitiva, nuestros hijos son de Dios. Creo que hemos creado una cultura en la iglesia que dice: «los niños buenos son el resultado de padres buenos, o padres piadosos igual a niños piadosos». No es una garantía. Definitivamente, Dios es soberano sobre los corazones de nuestros hijos. Es bueno hacer un examen de conciencia, confesar y arrepentirse de cualquier pecado que lo desespere en el trato con su hijo, no se castigue. Confíe en que el Señor tiene el corazón de su hijo bajo su control soberano.