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¿Puedes expresar, Jesucristo es mi Señor? Al hacerlo, estás reconociendo que Él tiene derecho sobre tu vida. La primera carta a los Corintios dice: «nadie que hable por el Espíritu de Dios, maldice a Jesús, y que solo por el mismo Espíritu se puede expresar que “Jesús es el Señor”». Si lo has dicho y lo crees, tienes el Espíritu de Dios, eres un hijo de Dios, Él te adopto. La razón por la que estás en ésta tierra no es casualidad; es porque Dios te predestino desde antes que nacieras, para fueras hecho un hijo suyo.

En la carta de Efesios, dice que fuimos escogidos desde antes de ponerse el primer cimiento en el mundo, para ser íntegros delante de Dios, y agrega que por su gran amor hacia nosotros, nos predestinó en su voluntad para ser hechos sus hijos. ¿Sabes cuál es el propósito de Dios para tu vida? El único propósito por el cual Él te trajo a existencia, es para que seas un hijo de Dios, por eso, antes de nacer te predestinó para dicho fin.
Por lo anterior expresado, cuando escuchaste acerca de Dios algo pasó en ti; quizás al principio no entendías, pero ahora entiendes que eres un hijo de Dios y que jamás podrás tener otro tipo de vida que ésta, la vida de ser su hijo. Así como un pez no puede vivir fuera del agua, por su naturaleza; un hijo de Dios no puede vivir fuera de Él. Dios es nuestro Padre, para eso crecimos, para eso fuimos creados y vamos a disfrutar la vida de hijos y dejar la mentalidad de esclavos.
El esclavo tiene miedo del amo, el hijo tiene confianza en su padre. El esclavo no tiene comunión con el amo, no come con él, no conversa con él, no es como él; solamente le sirve, el centro de su vida es servir a ese amo. Cuando está con él, el énfasis y preocupación de su vida es servirle y que su amo vea que está trabajando. El esclavo sabe que la única manera en que puede complacer a su amo, es trabajando arduamente, haciendo cosas, y si el amo lo ve así, no lo va a castigar.
Dios sí quiere que le sirvamos, pero no por miedo, ni por temor. Temor a Dios, es diferente a temor de Dios; que es reconocer lo que Él es y tener comunión con Él como nuestro Padre. El espíritu de adopción, nos hace reconocer a Dios como Padre, en una comunión como hijos. Es completamente contrario el vivir como esclavo, a vivir como hijo.
Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. 1 Corintios 12:3

Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él. Efesios 1:4

Categorías: Pensamientos