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Existe mucha gente que participa en diversas actividades religiosas, y al final de mucho prevalecer en ellas, no quieren saber absolutamente nada de Dios. ¿Por qué?, porque caminaron y se esforzaron en una religión tediosa, monótona, aburrida, sin sentido, sin propósito, que no produjo ninguna transformación en sus vidas.

¿Cómo podemos saber que somos hijos de Dios?, es sencillo, somos sus hijos si tenemos su Espíritu. Sencillo y a la vez complejo, porque alguien puede pensar: ¿y cómo sé que tengo su Espíritu?, ¡fácil!, cuando crees y puedes llamar a Dios tu Padre. El apóstol Pablo lo expresó a los romanos de la siguiente manera: «el Espíritu da testimonio de que somos hijos de Dios». Sabes que eres hijo, porque tienes el Espíritu de Dios dentro de ti.
Dios nos adoptó, la Escritura dice, que por voluntad de Dios fuimos predestinados para ser adoptados como hijos, por medio de Cristo. Fue porque Él así lo quiso. Tenemos que entender que hay hijos naturales e hijos adoptados, unos nacen como el producto de una relación entre los padres; los otros, por el contrario, no son producidos por la carne, sino son el resultado de una decisión de los que iban a ser sus padres, lo hicieron voluntariamente, escogieron a un hijo que no tenía padre y dijeron: ¡vamos a adoptar a éste hijo porque queremos, nosotros lo escogemos a él!
Que tremenda diferencia, nuestros padres no nos escogieron, no dijeron vamos a tener un hijo con estas características; color, ojos, cabello, estatura, peso, ¡no!; definitivamente no tuvieron ninguna opción para escogernos. Por otro lado, al hijo adoptado, sus padres lo eligieron libremente y dijeron: así como está, con los ojos bizcos, con las piernas cortas, con los ojos negros; así como es, así como está; sin cambiarle nada, así lo escogemos para que sea nuestro hijo.
Dios no nos escogió por lo bonitos, capaces, o influyentes que somos, Él nos predestinó para que seamos sus hijos, porque nos quiso así, tal y como somos. Así como eres, Dios te escogió para que seas su hijo. Cómo no hacer un alto por tan grande amor y hermosa voluntad y expresar: ¡gracias Padre por escogerme!
Categorías: Pensamientos