“y «cualquiera cosa que» pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.” 1Juan 3:22.

​Cuando nuestras vidas no están perfectamente unidas en Dios, habrá dos voluntades diferentes, que pugnan por supremacía, entonces llegamos a creer que la voluntad de nuestros pedidos deben recibir contestación por más que estén fuera de la voluntad de Dios. Una vida que guarda los mandamientos de Dios, y busca agradarlo, no buscará otra voluntad, sino cumplir con la voluntad de Dios, porque sabe que no hay otra mejor, y no estamos en condiciones de superar a Dios. El engaño del diablo es creer que algo mejor se puede conseguir independientemente de Dios, por eso nuestra  ilusión e imaginación atrevida e irrespetuosa que cree posible, no solo independizarse de Dios, sino creerse con derechos de ser como Dios, y de esta manera pedirle cualquier cosa.

Aún el guardar los mandamientos y hacer lo que agrada a Dios no nos da derechos para recibir contestaciones del Dios Altísimo y Soberano. Para Juan, “cualquier cosa” implica no solo estar en la voluntad de Dios, sino en el agrado de Dios. Juan no puede especificar cuáles pedidos hacerle a Dios, porque hay muchas cosas para pedir en situaciones nuevas de la vida como creyentes, no solo en el servicio y comunión de la iglesia; también hay muchas cosas para pedir en medio de situaciones nuevas o cambiantes, en tentaciones y pruebas; porque la maldad crece y se multiplica, hay inventores de males y por lo tanto no podemos cruzarnos de brazos o seguir pidiendo las mismas cosas de antes o de siempre. No elijamos para pedir “artículos” que no están en el almacén de Dios!

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INAC Suárez

Cuando Cristo vino a mi corazón, mi vida entera cambió! Su paz y su amor alejaron de mi las dudas, las sombras y el temor!