“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.” 1Juan 5:14.

​Al orar es importante mantener la confianza y la seguridad en Aquél que nos oye y nos responde. Para esto debemos además de conocer la voluntad de Dios, conocer al Señor mismo. Porque nadie confía y tiene plena seguridad en los desconocidos. Para comprar vía internet con mayor confianza, hay que conocer la reputación del vendedor, si el producto tiene seguridad de reembolso, si hay seguro de pago y si los clientes están satisfechos por sus compras.

Si bien recibimos de gracia lo que pedimos a Dios, no podemos quedar con dudas luego de hacer un pedido; porque para quedar confiados, nada mejor que la experiencia de relacionarnos y conocer personalmente  a Quién pedimos. En otras palabras, es mejor y mayor la confianza que genera la relación personal que el guiarnos por referencias o experiencias de terceros. En caso de tener otros deseos, u otra voluntad, la prioridad no serán mis deseos o mi voluntad, sino la de Dios en una relación inquebrantable, sometiendo las diferencias a los deseos y voluntad de Dios.

Notamos la importancia y prioridad de la voluntad de Dios en la relación con su Padre, cuando el Señor aunque fue escuchado no recibió lo que pidió. “Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.” Hebreos 5:7.

Somos oídos en la relación humilde y sumisa con Dios. Guardar la relación es prioridad vital y preciosa, y debe estar por sobre nuestra voluntad y deseos. “Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” Lucas 22:41-42.

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INAC Suárez

Cuando Cristo vino a mi corazón, mi vida entera cambió! Su paz y su amor alejaron de mi las dudas, las sombras y el temor!